Todos merecemos una segunda oportunidad

LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

¿Quién no se merece una segunda oportunidad?

A Walt Disney le despidieron de un periódico por “falta de imaginación y ausencia de ideas originales” ¿Se lo pueden creer?

En el mundo de los negocios, el Gurú Robert Toru Kiyosaki, empresario, inversionista, escritor, conferencista y orador motivacional estadounidense de ascendencia japonesa en su Best Seller “Second Chance For Your Money, Your Life and Our World” nos dice “si eres honesto y cometes un error honesto en los negocios, la mayoría de las personas lo entenderán y te ofrecerán una segunda oportunidad …..” pero tampoco debemos confiarnos en demasía, pues como dijo un hombre sabio “La primera oportunidad se da, la segunda se gana, y la tercera no existe

Pues bien, existe un mecanismo que regula nuestro ordenamiento jurídico a través del Real Decreto Ley 1/20015, la llamada “Ley de mecanismo de Segunda Oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social”, que proporciona una herramienta para pequeños empresarios y personas particulares, sobrepasados por las deudas que encuentran una forma legal en caso de que su aventura emprendedora haya fracasado y no puedan hacer frente a las deudas contraídas.

¿Cómo? La finalidad de esta ley es permitir que una persona física, consumidor, autónomo, a pesar de haber tenido un fracaso económico empresarial o personal, tenga la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida sin tener que arrastrar indefinidamente la carga de una deuda que nunca podrá pagar.

El primer objetivo de la ley de la segunda oportunidad es siempre intentar llegar a un acuerdo entre las partes, con la intervención de un mediador concursal, pero dependerá de la naturaleza de los acreedores, los bienes del deudor así como de la quita/espera que se quiera plantear.

En caso de no ser posible el acuerdo, una vez que el deudor haya solicitado el concurso de acreedores voluntario, el juez podrá exonerarle de gran parte de sus deudas siempre que el propio juez considere que el deudor ya no tiene dinero ni activos para afrontar sus deudas y que dicho deudor haya demostrado obrar de buena fe.

Si eres un particular que se ha endeudado de forma excesiva e incluso en numerosas ocasiones y el banco te ha desahuciado y continúa reclamándote la deuda, piensa que siempre puedes volver a empezar de nuevo.

Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo. Julio Cortázar

Deja un comentario

diecinueve − 3 =

Cerrar menú